
El dolor de cadera es una molestia frecuente que puede aparecer al caminar, levantarse después de estar sentado, hacer ejercicio o incluso durante el descanso. Sin embargo, no siempre tiene el mismo origen.
La ubicación del dolor, la forma en la que comenzó y los movimientos que lo intensifican pueden dar pistas importantes sobre la estructura que está afectada. En algunos casos, el problema se encuentra en la propia articulación de la cadera, mientras que en otros puede originarse en músculos, tendones, bursas o incluso en la columna lumbar.
Por eso, identificar en qué zona duele la cadera y qué otros síntomas acompañan la molestia es importante para determinar su posible causa y elegir el tratamiento adecuado.
La cadera es una articulación que soporta gran parte del peso del cuerpo y participa constantemente en movimientos como caminar, correr, subir escaleras, sentarse o levantarse.
El dolor puede aparecer de manera progresiva por sobrecarga o desgaste, pero también puede comenzar después de una caída, un movimiento brusco o una actividad física intensa.
Entre las causas frecuentes del dolor de cadera se encuentran:
La zona exacta en la que aparece el dolor puede ayudar a orientar el diagnóstico.
Cuando la molestia se localiza principalmente en el costado de la cadera, especialmente sobre la zona ósea lateral, una de las posibles causas es el síndrome de dolor trocantérico, que puede involucrar estructuras como las bursas y los tendones de los músculos glúteos.
El dolor puede sentirse al caminar, subir escaleras, permanecer mucho tiempo de pie o acostarse sobre el lado afectado.
También puede aparecer después de incrementar bruscamente la actividad física o debido a alteraciones en la mecánica de la cadera.

El dolor que se siente en la ingle o en la zona anterior de la cadera puede estar relacionado con estructuras de la propia articulación.
Entre las posibles causas se encuentran la artrosis de cadera, lesiones del labrum, alteraciones mecánicas como el pinzamiento femoroacetabular o problemas musculares de la región.
En estos casos también puede aparecer:
Cuando estas molestias persisten, es recomendable realizar una evaluación traumatológica.
No todo dolor que percibimos en la cadera se origina necesariamente en esta articulación.
Cuando la molestia se encuentra principalmente en la zona posterior, cerca del glúteo, puede estar relacionada con músculos y tendones de esta región, la articulación sacroilíaca o incluso con problemas de la columna lumbar.
Por este motivo, durante la evaluación médica es importante examinar tanto la cadera como la espalda baja y las estructuras cercanas.
Cuando el dolor de cadera se acompaña de dolor en la pierna, es especialmente importante determinar dónde comienza realmente la molestia.
Algunos problemas musculares o articulares pueden producir dolor alrededor de la cadera y el muslo. Sin embargo, cuando el dolor se origina en la zona lumbar o glútea y desciende por la pierna, especialmente si aparece junto con hormigueo, sensación de corriente, adormecimiento o pérdida de fuerza, puede existir irritación de alguna estructura nerviosa.
En estos casos, la evaluación médica permite diferenciar un problema originado en la cadera de uno procedente de la columna lumbar.

El dolor de cadera en mujeres puede aparecer por diferentes motivos. Aunque muchas causas también afectan a los hombres, existen algunas condiciones que son más frecuentes en mujeres, especialmente con el paso de los años.
Entre las principales se encuentran:
Es una causa frecuente de dolor en la parte lateral de la cadera. Suele estar relacionado con la irritación o el desgaste de los tendones de los músculos glúteos y, en algunos casos, con la inflamación de la bursa, una pequeña bolsa que protege la articulación.
El dolor puede aumentar al:
La artrosis de cadera aparece cuando el cartílago que protege la articulación comienza a desgastarse. Es más frecuente con el paso de los años y puede provocar:
En mujeres jóvenes o adultas también pueden presentarse problemas como la displasia de cadera, una alteración en la forma de la articulación, o lesiones del labrum, un tejido que ayuda a mantener la cadera estable.
Estas condiciones pueden causar:
Después de la menopausia aumenta el riesgo de osteoporosis, una enfermedad que debilita los huesos. Aunque normalmente no produce dolor por sí sola, puede facilitar la aparición de fracturas de cadera, incluso después de una caída leve.
Sin embargo, ser mujer no significa que el dolor se deba necesariamente a alguna de estas condiciones. Para identificar su causa, es importante considerar:
Además, no todas las molestias alrededor de la cadera se originan en la propia articulación. Algunas pueden venir de la columna lumbar, los músculos o los tendones.
Por eso, si el dolor persiste, limita tus movimientos o interfiere con tus actividades diarias, es recomendable acudir a una evaluación médica especializada.
Una molestia leve después de una actividad física intensa puede mejorar con el paso de los días. Sin embargo, es recomendable consultar con un especialista cuando el dolor:
Si después de una caída existe dolor intenso y dificultad o imposibilidad para apoyar la pierna, es recomendable buscar atención médica de manera urgente.
El diagnóstico comienza con una evaluación clínica. El traumatólogo ortopedista analizará aspectos como la ubicación del dolor, cuándo comenzó, qué movimientos lo producen y si existen antecedentes de traumatismos o lesiones.
También se evalúan la movilidad, fuerza y funcionamiento de la cadera y, cuando los síntomas lo requieren, la columna lumbar y otras estructuras próximas.
Dependiendo de cada caso, el especialista puede solicitar estudios complementarios como radiografías, ecografía o resonancia magnética.
No todos los pacientes necesitan los mismos exámenes. La elección depende de la sospecha clínica obtenida durante la evaluación.
El tratamiento para el dolor de cadera dependerá de su causa, el tiempo de evolución y el grado de la lesión. Por eso, antes de iniciar cualquier terapia, es importante realizar una evaluación especializada y obtener un diagnóstico preciso.
En determinadas lesiones articulares y tendinosas, el especialista puede recomendar terapias orientadas a estimular la recuperación de los tejidos y mejorar la función de la cadera.
Entre las alternativas disponibles en Trauma Medical se encuentran:
La elección del tratamiento dependerá del tipo de lesión y de las necesidades de cada paciente. No todas estas terapias están indicadas para todos los casos.
La fisioterapia también puede formar parte del tratamiento. Según el diagnóstico, el programa de rehabilitación puede enfocarse en:
Además, el especialista puede recomendar cambios temporales en algunas actividades para evitar que la lesión continúe avanzando.
Si el dolor de cadera persiste, limita tus movimientos o está interfiriendo con tus actividades diarias, una evaluación traumatológica puede ayudar a identificar su origen y establecer el tratamiento más adecuado.
En Trauma Medical contamos con especialistas en traumatología y rehabilitación para evaluar lesiones y problemas musculoesqueléticos y determinar el tratamiento indicado para cada paciente.
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